Camiseta centenario barça

El primer jardín público de Barcelona se creó en 1816: el Jardín del General, una iniciativa del capitán general Francisco Javier Castaños; estaba situado entre la actual avenida Marqués de la Argentera y la Ciudadela, delante de donde hoy se halla la estación de Francia, y tenía una extensión de 0,4 ha, hasta que desapareció en 1877 durante la urbanización del parque de la Ciudadela. En Barcelona se produjo la primera comunicación telefónica de toda la península, efectuada en 1877 entre el castillo de Montjuic y la fortaleza de la Ciudadela -en proceso de desmantelación pero que aún albergaba una guarnición-. Para el evento se realizaron numerosas obras y mejoras por toda la ciudad: se finalizó la urbanización de todo el frente marítimo de la ciudad, entre el parque de la Ciudadela y las Ramblas, a través de la remodelación del paseo de Colón y un nuevo muelle, el de la Fusta; se empezó a urbanizar la plaza de Cataluña, proceso que culminaría en 1929 gracias a otra Exposición, la Internacional de Industrias Eléctricas; se cubrió la Riera d’en Malla, dando lugar a la rambla de Cataluña; se inició la avenida del Paralelo; y se prolongó el paseo de San Juan hacia Gracia y la Gran Vía de las Cortes Catalanas hacia poniente.

Se abrió así el proceso de Ensanche de Barcelona: en 1859 el Ayuntamiento nombró una comisión para fomentar un concurso de proyectos de ensanche, que fue ganado por Antoni Rovira i Trias; sin embargo, el Ministerio de Fomento intervino e impuso el proyecto de Ildefonso Cerdá, autor de un plano topográfico del llano de Barcelona y un estudio demográfico y urbanístico de la ciudad (1855). El Plan Cerdá (Plan de los alrededores de la ciudad de Barcelona y del proyecto para su mejora y ampliación, 1859) instituía un trazado ortogonal entre Montjuic y el Besós, con un sistema de calles rectilíneas de orientación noroeste-sureste, de 20 metros de anchura, cortadas por otras de orientación suroeste-noreste paralelas a la costa y a la sierra de Collserola. En estos años fue creciendo también el mobiliario urbano, especialmente desde la designación en 1871 de Antoni Rovira i Trias como responsable de Edificaciones y Ornamentación del Ayuntamiento, así como de su sucesor, Pere Falqués, quienes pusieron un especial empeño en aunar estética y funcionalidad para este tipo de aderezos urbanos. A mediados de siglo la Diputación de Barcelona se encargó de establecer unos nuevos trazados viarios en el llano de Barcelona: surgieron así la carretera de Sarrià -actual avenida de Sarrià-, trazada por Ildefonso Cerdá y construida entre 1850 y 1853; el camino de Sants a Les Corts (1865-1867); y la carretera de la Sagrera a Horta (1871), actual calle Garcilaso.

También preveía la apertura de tres grandes avenidas en el casco antiguo de la ciudad: dos que conectarían el Ensanche con la costa (Muntaner y Pau Claris) y otra en sentido perpendicular que conectaría la Ciudadela con Montjuic (avenida de la Catedral). Además de la Ciudadela se remodeló el Salón de San Juan (actual paseo de Lluís Companys), una larga avenida de 50 metros de ancho que servía de entrada a la Exposición, en cuyo inicio se emplazó el Arco de Triunfo, diseñado por Josep Vilaseca. En 1882 se colocaron las primeras farolas en la plaza de San Jaime, y entre 1887 y 1888 se electrificaron la Rambla y el paseo de Colón. También se cambiaron las rondas de San Antonio, San Pablo y San Pedro por tres líderes anarquistas: Tarrida del Mármol, Ricardo Mella y Fermín Salvochea, respectivamente. Cabe señalar también que durante el siglo XIX el aumento de la población y las nuevas necesidades industriales comportaron un aumento del consumo de agua, lo que requirió una mayor red de captación y distribución de este elemento. Sin embargo, la mayoría de estas disposiciones no llegaron a realizarse, debido a la oposición del Ayuntamiento, molesto por la imposición del plan de Cerdá frente al de Rovira que había aprobado en el concurso, y debido también a la especulación inmobiliaria, que llevó a construir las manzanas por todos sus lados y no solo por los dos previstos por Cerdá.

Una de las primeras líneas en operar fue la inglesa Barcelona Tramways Company Limited. Pedri dibuja un pase hacia Gavi, que golpea de primeras. La Compañía del Madrid a Zaragoza y Alicante conseguía así enlazar este ferrocarril con el suyo que llegaba a Córdoba y lograba llegar hasta la capital de región andaluza. También diseñó la urbanización del nuevo sector del Borne, compuesto por un centenar de solares, que presentarían un sello estilístico común, aunque finalmente solo se realizó en parte. La mayoría de los edificios y pabellones construidos para la Exposición desaparecieron tras su finalización, aunque sobrevivieron el Castillo de los Tres Dragones y el Museo Martorell (ambos partes integrantes del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona), el Invernáculo y el Umbráculo, mientras que una parte del recinto del parque fue ocupada posteriormente por el Zoo de Barcelona. En esta época se instalaron varios jardines en el paseo de Gracia: en 1848 se crearon los Jardines de Tívoli, entre las calles Valencia y Consejo de Ciento; y en 1853 se emplazó entre las calles de Aragón y Rosellón los llamados Campos Elíseos, que contaban con un jardín, un lago con barcas, un teatro y un parque de atracciones con montañas rusas.

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